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Carolina y otras becarias |
Tejiendo historias con Semillas
Caro parecía ser una niña como cualquier otra que habitara en Tlahuitoltepec, comunidad mixe de Oaxaca. Había crecido con sus padres y 6 hermanos varones, dentro de una familia tradicional. Sin embargo, las historias que le contaba su mamá sobre su vida le removían sus pensamientos y sentimientos; el trato que había recibido su madre no era nada fuera de lo común, pero a ella le incomodaba.
Tras cumplir 11 años, su madre murió, haciéndola sentir que se enfrentaba por primera vez a la vida sola, con pocas posibilidades sin el apoyo de su madre. Su padre la mandó a estudiar la secundaria a un internado en otra comunidad donde hablaban zapoteco y no mixe. El cambio, no sólo lingüístico sino cultural, marcó su vida, y el rumbo de sus pasos se fue definiendo. Cuando tenía 15 años, casaron a una amiga en un matrimonio arreglado, lo cual dejó a Caro con mucha incertidumbre acerca de la situación de la mujer y sobre su propio destino.
No obstante, Caro se dio cuenta que tenía la fortuna de ser libre, a diferencia de su amiga, y se fue a estudiar la preparatoria a Oaxaca. Durante esos tres años organizó acopios para ayudar a las mujeres de Loxicha, comunidad ocupada por los militares. En uno de los viajes que hacían para llevar los víveres, escuchó tantas historias de violaciones a los derechos humanos de las mujeres, que sintió la necesidad de escribir algunas de ellas.
En ese mismo periodo, una maestra antropóloga contribuyó a cambiar su forma de ver la vida y la inspiró para estudiar la carrera de Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), por lo que terminando sus estudios, emigró a la Ciudad de México.
Ella sabía que, sin el apoyo económico de su padre, no sería nada fácil, pero aún así emprendió el camino. Había decidido entrar al ámbito del trabajo doméstico por un año en lo que conseguía ahorrar el dinero suficiente para comenzar sus estudios. Sin embargo, antes de que esto ocurriera, un par de días después de haber llegado, una amiga le mandó la convocatoria para entrar a la ENAH, y sin más, entró a la carrera.
Comenzó estudiando y trabajando medio tiempo de niñera, pero el las horas no eran suficientes; finalmente logró encontrar trabajo como asistente en la ENAH e impartió algunos cursos de mixe ahí mismo.
Cuando llegó el momento de escoger el tema de su tesis, Caro decidió darles voz a las mujeres de su comunidad, enfocándose en las relaciones de género dentro del sistema de cargos. Además, cada vez que regresaba a su comunidad, durante el trabajo de campo de su carrera y las vacaciones, participaba en la radio comunitaria, involucrando la perspectiva de género en los programas.
Al terminar la carrera, decidió regresar a su comunidad con un proyecto, “Rostros y voces de discriminación”. El proyecto la llevó a conocer a varias mujeres que colaboraban con la Red de Mujeres Mixes y con Servicios del Pueblo Mixe (SER Mixe). Más tarde, Caro fue invitada a impartir talleres de hortalizas y captación de agua de lluvia dentro de los programas sobre perspectiva de género en actividades productivas y agricultura sostenible de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Caro fue involucrando a más mujeres de su comunidad en la Red, y juntas organizaron en dos ocasiones el “Encuentro Regional de Mujeres Mixes”. Posteriormente, coordinó otro proyecto, “Mujeres Mixes Tejiendo Historia”, el cual consistía en realizar cápsulas de radio que contaran historias de vida de mujeres mixes.
En una ocasión colaboró con Sofía Robles en un proyecto apoyado por Semillas, pero fue hasta que conoció a Silvia Pérez Yescas (becaria de Semillas) durante un taller, que se enteró de las Becas de Liderazgo en Derecho a la Propiedad de la Tierra de Semillas. Durante el proceso de elaboración de su tesis, este tema le había llamado la atención, ya que para que una mujer de su comunidad pueda poseer tierras es necesario que tenga algún cargo de autoridad, por lo que decidió presentar su proyecto “Mujeres Ayuujk en Acción Comunitaria para el Ejercicio Pleno de sus Derechos a la Tierra”. Y así, Carolina María Vázquez García se convirtió en Becaria en Derecho a la Propiedad de la Tierra y comenzó a tejer su historia con Semillas…
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