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Por una vida sin violencia

Staff Mirabal

En la década de los 30 en República Dominicana, las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, mujeres valerosas y emblemáticas, lucharon hasta la muerte contra el régimen totalitario de Trujillo, por defender sus ideales de libertad y justicia. Hoy en México, más mujeres se han vuelto hermanas solidarias y compañeras de la misma causa. Saben que la violencia acecha incluso dentro del hogar y trabajan por erradicarla.

El Centro Hermanas Mirabal de Derechos Humanos, A.C., surge en 2004 en Guanajuato, con el fin de brindar atención a mujeres en situación de violencia, proporcionándoles asesoría legal y psicológica. Su coordinadora general, Karina Torres Belmont, abogada civil y penal especialista en derecho familiar, es una apasionada defensora de los derechos de las mujeres.

Gracias al proyecto de derechos humanos de mujeres en situación de violencia, financiado por Semillas, el Centro pudo atender a 122 mujeres –adultas, adolescentes y niñas– que recibieron 86 asesorías psicológicas, talleres de “No violencia” y se integraron a grupos terapéuticos de ayuda mutua. Además, 70 mujeres fueron asesoradas legalmente y 38 iniciaron algún procedimiento judicial.

“Cuando viven el proceso terapéutico en el Centro, vemos un cambio de 180 grados en las mujeres, reflejan seguridad y son capaces de poner límites para frenar la violencia en sus vidas”, comparte Karina.

Lourdes, una mujer que asiste al Centro, relata: “Yo creía vivir una vida ‘normal’. Sin embargo, era víctima de violencia; por las noches era abusada sexualmente por mi marido, me decía que era una inútil, que no servía como mujer; cuando salíamos no podía voltear a ver a nadie, porque era motivo de pleito, algunas veces llegó a levantarme la mano. Gracias al Centro Hermanas Mirabal, comprendí que una relación así no es ‘normal’, descubrí lo grande que soy como mujer. Ahora sé que me puedo defender, exigiendo mis propios derechos, poniéndome fuera de peligro y sé que no estoy sola”.

Trabajo sustentable

“Para nosotras, Semillas ha significado la luz que hizo sustentable nuestro trabajo, pues fue la única organización que creyó en nosotras y nos brindó financiamiento cuando acabábamos de constituirnos. Es una gran cadena que une a las mujeres preocupadas por la defensa de sus derechos humanos y a favor de un cambio social. Además de financiar el proyecto, Semillas ha capacitado en desarrollo de fondos locales a integrantes de nuestro equipo, lo cual garantiza que podamos continuar nuestra labor”, comparte Karina.