¡Aparta la fecha!



Reconocimiento
a Mujeres
Invirtiendo
en Mujeres

Miércoles 18 de octubre, 19:00 horas, Auditorio Jaime Torres Bodet
del Museo Nacional
de Antropología


Reconoceremos a mujeres donantes y realizadoras de proyectos financiados por Semillas, lanzaremos la segunda edición de la campaña de procuración de fondos El Semillón y tendremos la ponencia magistral de Carmen Aristegui sobre la importancia de la inversión social en las mujeres. ¡No te lo pierdas!

Cuota de recuperación $150
Informes al 55 53 01 09
ext. 201

Noticias


Recibe Miriam Ruiz (CIMAC) beca de la Universidad de Columbia

Miriam Ruiz fue acreedora a la beca que otorga el Programa de Defensores de Derechos Humanos de la Universidad de Columbia a líderes probados en esta temática provenientes de países del Sur y de comunidades marginadas en los Estados Unidos. Ésta consiste en una residencia de 4 meses en la Universidad de Columbia, construcción de redes y cursos académicos para su preparación en la participación en debates nacionales e internacionales en áreas como: injusticia ambiental, violaciones de derechos laborales, desarrollo no sustentable, entre otras.

El Programa está diseñado para facilitar el acceso a la defensa de sus causas a quienes tradicionalmente han carecido de él y brinda herramientas para generar organizaciones sustentables.
Miriam es periodista y activista por los derechos humanos de las mujeres, y en su trabajo en la agencia especializada en asuntos de género, Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), busca llamar la atención sobre la falta de cobertura en los medios en torno a la vida de las mujeres.

En Semillas nos sentimos muy orgullosas por la contribución de Miriam al movimiento de derechos humanos de las mujeres y le extendemos una calurosa felicitación.

En este número


Bienvenida a nuev@s donantes



¿Qué tenemos en común quienes invertimos en Semillas?


Noticias: Recibe Miriam Ruiz beca de la Universidad de Columbia


Colaboración del mes: “Cuando la invisibilidad es redituable” por Tomás Veitz


Bienvenida a la Red MIM


Semillas da la más cordial bienvenida a sus nuev@s donantes:

Alejandra Sierra Moncayo
Cecilia Vega Romero
Edith Soto Kudwin
Gloria Blanco Solís
Guadalupe Aguilar Ramírez
Hilda Salazar Ramírez
Ivonne Pérez Esquivel
Laura Cao Romero Alcalá
Lily Domingo Ibáñez
Lucía Melgar Palacios
Marcela Pimentel y Lusarreta
Marta Ros Bosch
Paula Sánchez Mejorada
Rebeca Salazar Ramírez
Ricardo José Garibay Ruiz
Tanya Pliego Valenzuela
Verónica Ortiz Lawrenz


¿Qué tenemos en común quienes invertimos en Semillas?


“A quienes invertimos en Semillas nos une un espíritu de solidaridad. También las ganas de que las mujeres encuentren espacios donde puedan ser líderes, donde puedan llevar a cabo acciones que signifiquen cambios, que sean capaces de conducir estos cambios en sus comunidades. Quienes invertimos en Semillas creemos firmemente en que las mujeres podemos hacer el cambio social.”

Gabriela Paredes
Donante de la Red MIM

 


Colaboración del mes: “Cuando la invisibilidad es redituable” por Tomás Veitz


“Trabajaba como cajera en la librería Olimpia y en mis tiempos de descanso me gustaba escribir frases y poemas que hablaban del lesbianismo. No supe en qué momento tomaron de mi caja el cuaderno donde escribía eso. Un día llego a mi trabajo y me encuentro con la noticia de que otra persona estaba en mi lugar. Inmediatamente fui donde el jefe de personal a preguntar por qué me habían hecho eso. Este me contestó que agradeciera que no les hubiese dicho a mis compañeros que yo era lesbiana, y que mejor me fuera sin reclamar nada. Lo único que hice fue recoger mis cosas y salir”, cuenta Marta, de Bolivia.

Testimonios así, en donde se viola el derecho a la libertad, a la libre expresión, a la integridad personal, a la intimidad, al trabajo y a la no discriminación, hay decenas.

Las principales víctimas de la violencia laboral son las mujeres, y si son lesbianas más aún, es una de las conclusiones de La invisibilidad aseguraba el puchero: lesbianas y discriminación laboral en América Latina. La investigación, que acaba de ser publicada, enfatiza los casos de Colombia, Bolivia, Brasil, Honduras y México, haciendo acopio de testimonios y experiencias, como así también del contexto y el marco legal específico.

Con el auspicio y trabajo de la Comisión Internacional de los Derechos Humanos para Gays y Lesbianas (IGLHRC) que tiene su sede central en los Estados Unidos y su oficina regional en la Argentina, ADEIM-Simbiosis de Bolivia, Artemisa de México, Cattrachas de Honduras, Criola de Brasil y la Red Nosotras LBT de Colombia, La invisibilidad aseguraba el puchero: lesbianas y discriminación laboral en América Latina está basada en testimonios de mujeres lesbianas insertas en el mercado laboral de los países estudiados, con promedio de edad de 30 años, que sufren discriminación por su elección sexual. Desde una perspectiva socioeconómica, la mayoría de las entrevistadas se ubican en el sector que va desde la clase media hasta la clase obrera.

Allí aparecen “algunas formas de discriminación a las que se enfrentan las lesbianas en el ámbito laboral, que se parecen a las que viven los varones homosexuales, particularmente las relacionadas con el acceso a las prestaciones, las implicaciones psicológicas y emocionales de quedarse ‘en el closet’, y la imposición del requisito de que las mujeres exhiban una apariencia convencionalmente femenina (o masculina, en el caso de los hombres)”.

Triple condena

El informe muestra, a través de cifras de toda la región y detalladas descripciones de los últimos años, que los jóvenes y las mujeres son los dos sectores más relegados políticamente, perjudicados socialmente y castigados económicamente. Pena triple si se trata de lesbianas.

Narrando lo damnificadas que están las mujeres, el informe puntualiza: “Las lesbianas no son la excepción: por el contrario, a la desventaja de género, le suman las consecuencias de la discriminación por su preferencia sexual. Al percibir las mujeres salarios inferiores a los de los hombres, las familias lésbicas están más expuestas a la pobreza que las familias en las que hay varones (tanto heterosexuales como hombres gays). Pero también, al contar las mujeres con menores ingresos y al acceder en menor medida a los niveles superiores de la educación, las jóvenes lesbianas tienen menos posibilidades que los hombres gays de independizarse –lo que resulta imperioso en los casos (muy frecuentes) en que las familias condenan la preferencia sexual. Y también, al haber percibido menores ingresos durante toda su vida, las lesbianas mayores tendrán menores ingresos como jubiladas y –debido a la falta de reconocimiento legal de las relaciones entre personas del mismo sexo– no podrán sumar a sus ingresos la pensión de su pareja, como sí pueden hacerlo las mujeres heterosexuales”.

La publicación también muestra, por medio de valientes declaraciones, estrategias y recursos de supervivencia en contextos laborales, entre los que se destaca el ocultamiento, la ubicación en lugares de pensamiento más abiertos, la afirmación desde la militancia u otros. Por otro lado, el trabajo reconoce experiencias de apoyo y solidaridad entre compañeros, superiores y colegas. Haciendo hincapié en el desgaste emocional que sufren las lesbianas por no poder asumir su verdadera identidad en sus trabajos – o pagando las consecuencias por haberlo reconocido públicamente-, el informe se detiene a hacer un análisis pormenorizado de las experiencias en ONGs, en donde se respira un aire más distendido y menos represor, pero los salarios son mucho más bajos en relación a las empresas.

“Como en muchos otros puestos de trabajo en las ONGs no existe estabilidad laboral, nunca se sabe si los proyectos van a continuar o no. Esto no tiene que ver específicamente con el tema de la opción sexual, pues se debe a la situación económica del país. Sin embargo en este contexto, el ser mujer y lesbiana implica ser más vulnerable a perder el trabajo, y además tener menos posibilidades de conseguir otro, en el caso de ser lesbiana pública. Pues es más difícil que alguien quiera contratar a una mujer que se declara públicamente lesbiana”, cuenta Martina.

El informe finaliza con conclusiones y recomendaciones para sindicatos, ONGs y empresarios, pero fundamentalmente para los gobiernos latinoamericanos. Allí se recuerdan todos los tratados internacionales de no discriminación firmados país por país y los derechos laborales de cada ciudadano, sin importar su orientación sexual.

Porque no todos somos iguales, pero sí lo somos frente a la ley y al derecho, la publicación llama al cumplimiento de las legislaciones existentes e invita a reflexionar y cambiar las percepciones que tiene la sociedad de las minorías sexuales.

La nota fue elaborada a partir de la investigación “La invisibilidad aseguraba el puchero: lesbianas y discriminación laboral en América Latina”, de IGLHRC y otras. Agradecemos a Artemisa Noticias, de Argentina, las facilidades prestadas para su publicación.


Fotos cortesía de Lucero González
Diseño y programación de El Semillero: Gloria Elisa Blanco


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