¡Aparta la fecha!
Homenaje a
Mujeres Invirtiendo
en Mujeres

No te olvides que este miércoles 9 de noviembre, Semillas celebra su XV Aniversario en el Museo de Antropología, con un homenaje a Mujeres que Invierten en Mujeres. Contamos con la participación de Sabina Berman, Elena Poniatowska, y muchas más fabulosas mujeres; también nos acompañarán hombres solidarios.
Contamos con tu presencia en el Auditorio Jaime Torres Bodet, a las 19:00 horas. Continuaremos la celebración con un coctel en el lobby del Museo.
Cuota de recuperación $100 pesos. Reserva tu lugar con anticipación, al 5553-2900 ó 5553-0109, o mándanos un mail a buzon@semillas.org.mx.


Conversaciones entre Mujeres en la Sede de Semillas

Noviembre 21, 19:00 horas: Ana María Olabuenaga con el tema “El rol de las mujeres en la publicidad”.


Networking


Como parte del trabajo en redes que estamos desarrollando con otras asociaciones civiles y medios de comunicación, queremos agradecer a la revista Tiempo Libre su generoso apoyo en la difusión del Homenaje a Mujeres Invirtiendo en Mujeres.

En particular deseamos extender un reconocimiento a Ángeles Aguilar Zínser, directora de dicha publicación, por su solidaridad con la causa de las mujeres.

Para mayor información sobre el contenido y servicios de esta revista semanal, consultar www.tiempolibre.info.

En este número


Bienvenida a donantes de la Red MIM



¿Qué frutos dio un donativo Semilla en Guanajuato?


¿Sabías que...?


Networking: Revista Tiempo Libre



Artículo del mes: “Lonjas políticas”, por Ágata Székely





Bienvenida a la Red MIM


Semillas da la más cordial bienvenida a sus nuev@s donantes y un reconocimiento a quienes incrementaron el monto de su donativo:

Cathy Austin
Raquel Birman
Kimberly Keith Brown
John N. Burstein
María Mercedes Domínguez
Victoria Regina Elías Kuri
Carmen Gaitán Rojo
Elena Grajales
Nicky McIntyre
Cecilia Moreno
Marcela Orvañanos de Rovzar
Johanika Roth
Martha Smith de Rangel
Edith Soto Kudwin

 

¿Qué frutos dio un Donativo Semilla en Guanajuato?


“Semillas nos dio los recursos necesarios para empezar a hacer un trabajo más sistematizado y organizado. Eso permitió que nuestra organización se pudiera constituir desde el inicio de manera ordenada.”

Verónica Cruz Sánchez
Centro Las Libres de Información en Salud Sexual




¿Sabías que...


...mientras en 1987 por cada 30 hombres con VIH/SIDA una mujer presentaba la infección, actualmente por cada 6 hombres hay una mujer infectada?*

*Fuente: Secretaría de Salud




Artículo del mes: “Lonjas políticas”, por Ágata Székely


El avión aterrizó con dos horas de retraso. Ellos –mamá y hermano– estarían nerviosos, pero allí. Había pasado un año y medio. Se sentían como mil. Se abrieron las puertas y los brazos. Y entonces los primeros cuatro ojos me revisaron de arriba abajo, de abajo arriba para luego exclamar la misma frase que amigas, familia variada e incluso ex amantes repetirían en cada bienvenida: ¡Estás flaca! Algunos agregaban el argentino “re”. La frase de aprobación sucedió en todos y cada uno de los encuentros con mi gente. Nadie exclamó cosas como ¡Estás logrando una vida digna en el extranjero! ¡Escribís sobre mujeres y para mujeres y lo disfrutás! ¡Te separaste a tiempo de un falso artista vampiro de energía! No. Lo digno de admiración, era que mi cuerpo mantenía los límites que le corresponden. Había guardado las fronteras permitidas. Misión cumplida. Me preparé para ello. (Dieta de la col, 270 repeticiones de levantamiento de glúteos con polainas de un kilo, diarias).Que la Diosa me guarde de pisar mi Buenos Aires querido con un kilo de más. Ni siquiera con el Pulitzer en la mano. ¿Y con un marido en la mano? Tal vez...

Radiografía de una actitud
En la actualidad, una de cada dos mujeres hace dieta durante casi toda su vida. La mayoría de las adultas se consideran más gordas de lo que son. Una encuesta realizada en una revista femenina estadounidense reveló que la mitad de las mujeres prefería perder cinco kilos a encontrar el hombre de su vida o alcanzar sus aspiraciones profesionales. El ideal de belleza femenino imposibilita que una mujer pueda estar satisfecha de sí misma.

Dicen quienes lo han estudiado que cuando el lugar de la mujer era claramente puertas adentro, el tema no era tan importante. Se podía tener caderas más que pulposas, cuellos redondos, abdómenes abultados, adiposidades varias y aún así, ser merecedora del máximo valor del momento: el matrimonio. Toda esta libertad de formas era posible siempre y cuando una estuviera bordando junto al fuego o entre ollas y sartenes. O en una cama victoriana a punto de morir. O tuberculosa. Los patrones se hicieron más exigentes cuando las puertas de a poco, se abrieron. La tiranía agudizada al extremo a medida que las mujeres ganaron terrenos sociales fue denunciada en detalle por la ensayista Naomi Wolf en El mito de la belleza. Allí Wolf asegura, y documenta que esta obligación de “perfección” en cuanto al físico femenino es “una violenta reacción que utiliza las imágenes de belleza femenina como arma política para frenar el progreso de la mujer”. Según ella, esta última versión del estereotipo está vigente desde la revolución industrial, cuando la mujer se liberó de la mística femenina de la domesticidad, y entonces, los rituales obligatorios para ser lo más bella posible bajo pena de fracaso o desamor ocuparon el lugar de corral. “El mito de la belleza –dice Naomi– se basa en esto: la cualidad llamada belleza tiene existencia universal y objetiva. Las mujeres deben aspirar a personificarla y los hombres deben aspirar a tener mujeres que la personifiquen.” La escritora afirma que la belleza es un sistema monetario semejante al del patrón oro y es el último más eficaz modo de mantener intacta la dominación masculina. “El hecho de asignar valor a la mujer dentro de una jerarquía vertical y según las pautas físicas impuestas por la cultura es una expresión de las relaciones de poder, según las cuales las mujeres deben competir de forma antinatural por los recursos que los hombres se han otorgado a sí mismos”. Y por los mismos hombres, claro.

Una propuesta
No tengo nada en contra del “cuidado” del cuerpo, ni del ejercicio. Sé que hace bien, más allá de lo estético, y lo aliento. El tema es cuando el verdadero porqué, el mecanismo interno que impulsa, se confunde, se olvida, se disfraza, y esclaviza. La mayoría de quienes queremos repensar el hecho de ser mujer en este mundo sabemos que la antigua fórmula indica “ser para otros”. Existir para “ser elegida” . Y muchas nos hemos rebelado –y revelado- tomando distintos caminos a lo que se supone que debemos ser: esa premisa que ha señalado “mejor mal acompañada que sola”, tener hijos por mandato divino, no sobresalir, no dar la propia opinión, plancharse el pelo. Y estar flaca. Yo pensaba estar haciendo de mi vida una reivindicación: aprendí a que no me duela la soledad, a gozar de mi diferencia, no sé si tendré hijos, pero no lo haré hasta no tener libros, casi voy presa por vestirme de gitana, digo lo que pienso a los gritos y tengo rulos. Supuestamente, estoy comprometida con la opción constante de elegirme a mí misma y no modificarme para ser elegida. Pero el cuerpo…ah!, el cuerpo…tal vez mis ideas de resistencia y liberación pueden vivir en cualquier parte menos en las lonjas y huecos celulíticos.

Para empezar, para no contradecir la propia causa, para la libertad, propongo que como la ley, la historia, la medicina y la política, las lonjas deberán verse también bajo una perspectiva de género. Y ya que estoy, luego de haber probado todos –sí, TODOS- los reductores de centímetros del mercado con resultado nulo, propongo usar ese dinero en alguna noble causa, o en algo más útil o placentero. Como por ejemplo en vino tinto, que –dicen– no tiene demasiadas calorías...

Ágata Székely es periodista, escribe sobre temas de género en diversos medios.


Fotos cortesía de Lucero González
Diseño y programación de El Semillero: Gloria Elisa Blanco


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