¡Aparta la fecha!

Conversaciones
entre Mujeres

en Tamaulipas 66, Col. Condesa.

Lunes 12 de junio, 19:30 horas. Lydia Cacho con el tema “Educar para la dignidad: niñas activistas”


Networking


Debate Feminista

El próximo martes 13 de junio tendrá lugar la presentación del número 33 de la revista Debate Feminista, titulado Fronteras, intersticios y umbrales. Participan Marisa Belausteguigoitia, Lucía Melgar, Alvaro Enrigue y Mónica Lavín, a las 7 de la noche en el Teatro Bar El Vicio, Madrid 13, Coyoacán.

Revista Glow!
Como parte del trabajo en redes que estamos desarrollando con otras asociaciones civiles y medios de comunicación, queremos compartir con ustedes que llevamos a cabo una alianza estratégica con la revista Glow! En particular queremos agradecer a Lina Holtzman, directora editorial de esta publicación, su apoyo y solidaridad con la causa de las mujeres.

En este número


Bienvenida a nuev@s donantes



¿Por qué invertir en Semillas?


Networking: Debate Feminista y Revista Glow!


Colaboración del mes: “México 2006: La Disputa por la Nación” por Denise Dresser


Bienvenida a la Red MIM


Semillas da la más cordial bienvenida a sus nuev@s donantes:

Lourdes Arana Barrera
Claudia Burr Muro
Bertha García Vasconcelos
Ángeles Martínez Martínez
Dianne Miller
Rafe Miller
Graciela Rosales Gil
Caroline Sanchez Crozier
Baltasar Villegas
José Villegas


¿Por qué invertir en Semillas?


“Semillas nos da la oportunidad de trabajar con proyectos reales. Semillas no inventa proyectos. Surgen de las mismas necesidades de la comunidad. Cada mujer que invierte en Semillas, transforma vidas.

Cuando formamos parte de la Red MIM nos vamos sensibilizando. Vivimos inmersos en nuestro trabajo, en nuestros problemas y pocas veces salimos al mundo a ver la realidad. Mediante nuestro donativo a Semillas ayudamos a transformar vidas, pero también nuestras vidas se van transformando gracias a nuestra participación en este proceso de inversión social en las mujeres”.

Victoria Regina Elías Kuri
Donante de la Red MIM



Colaboración del mes: “México 2006: La Disputa por la Nación” por Denise Dresser

Dice el dicho que la política es una guerra civil por otros medios y la elección del 2006 lo constata. Porque será una contienda competitiva. Una contienda aguerrida. Una contienda en la que haya más en juego que el arribo de un candidato y el partido que lo postuló. En ella se dirimirán cosas con consecuencias radicales y resultados determinantes. En ella se confrontarán visiones distintas y posiciones diametralmente opuestas. Ahora, por primera vez, la elección presidencial se presenta como una opción clara. Como una opción contundente. Como una disyuntiva entre un modelo y otro. Como un debate ideológico entre candidatos con mapas mentales opuestos y perfiles ideológicos disímiles. Ahora, se centrará en modelos alternativos de gobernabilidad. Como una confrontación entre modelos alternativos de pensar en la política y la economía encabezados por un hombre carismático con un partido débil, un hombre con buenas ideas y un partido que ya pasó por el poder sin hacer gran cosa con él, y un hombre cuestionado pero con una maquinaria nacional a su disposición. El bueno, el malo y el feo. Y cada elector decidirá quién es quién.


Felipe Calderón: Foxismo sin Fox

Es claro que Calderón – y el PAN – ya eligieron dónde quieren estar parados. Cerca de la globalización y lejos del proteccionismo. Cerca del mercado y lejos del Estado. Cerca de Irlanda y lejos de Argentina. Por ello él habla de la inversión; por ello habla de la productividad; por ello habla de otras experiencias globales y la necesidad de emularlas. Calderón está mirando hacia adelante y hacia afuera, con la esperanza de que el país pose la mirada allí. Con inversión privada en energía. Con competencia eficaz en telecomunicaciones. Con el desmantelamiento de los cuellos de botella que aprisionan a la economía y explican su estancamiento. Calderón le apuesta al supermercado de la integración global por encima del laberinto de la soledad.

Y esas propuestas parecen razonables. Se antojan factibles. Apelan a quienes entienden lo que México necesita hacer para modernizarse, para crecer, para innovar, para competir. El problema es que México ya escuchó esas ideas. Ya memorizó esas palabras. Son las mismas que pronunciaron Fox y Zedillo y Salinas. Al oír a Calderón es imposible no sentir un poco de deja vú. Porque sus palabras son las del “consenso de Washington”; el recetario formulado desde los 80s para reestructurar a las economías latinoamericanas y transformarlas. Para abrir los mercados y modernizarlos. Para salvar a México de sí mismo, vinculándolo con el mundo.

Desde hace veinte años, México oye esas palabras, las sigue. Las pone en práctica. Pero lo hace mal. Con privatizaciones poco transparentes y poco reguladas. Con cambios económicos que benefician a muchos empresarios pero a pocos consumidores. Con una apertura comercial que no es acompañada por una política industrial. Con los resultados a la vista: una economía que no crece lo suficiente, una clase empresarial que no compite lo suficiente, un arreglo socio-económico que no crea la riqueza suficiente y se apropia de la que hay. Allí están los sectores privilegiados y los intereses protegidos y los sindicatos apapachados y los monopolios públicos y los duopolios privados.

Frente a eso Felipe Calderón ofrece – en esencia – más de lo mismo. La misma retórica modernizadora, la misma agenda privatizadora, la misma apuesta a “las reformas que el país necesita”. Y el problema es que eso no bastará. Para modernizar a México no será suficiente usar las palabras correctas ni prometer los planes adecuados. Hacerlo requerirá actuar en varios terrenos cruciales. Requerirá confrontar a los sectores privilegiados y a los intereses enquistados, como no lo hizo al apoyar la Ley de Radio y Televisión. Requerirá convencer a una población cada vez más escéptica en torno a las reformas estructurales y su necesidad. Requerirá construir una mayoría legislativa que apoye los cambios requeridos en vez de sabotearlos a cada paso.

El yugo para Calderón es que Fox intentó hacer precisamente eso y falló. El PAN prometió hacer lo mismo en este sexenio y no cumplió. Pero ahora ambos aseguran que sí sabrán cómo hacerlo. Negociar. Convencer. Ofrecer zanahorias y empuñar garrotes. Domesticar a los sindicatos recalcitrantes y a los empresarios monopólicos. Construir apoyos cuando sea posible y comprarlos cuando sea necesario. Armar una mayoría legislativa con diputados del PRI, que se unirán porque no sobrevivirían políticamente de lo contrario. Crear un gobierno panista dispuesto a usar su autoridad cuando a lo largo de cinco años rehusó hacerlo. Ejercer el poder en vez de sólo compartirlo.

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Fotos cortesía de Lucero González
Diseño y programación de El Semillero: Gloria Elisa Blanco


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