¡Aparta la fecha!

Conversaciones
entre Mujeres

en Tamaulipas 66,
Col. Condesa.

Lunes 14 de agosto, 19:30 horas. Sabina Berman leerá su guión "Backyard" sobre los feminicidios en Ciudad Juárez


Reunión de Medio Camino
Julio 24 al 28

Se reunirán mujeres de doce proyectos financiados por Semillas durante este año y presentarán resultados preliminares. Habrá talleres de monitoreo y evaluación y una cena de intercambio entre donantes de la Red MIM y representantes de los proyectos.


Noticias


Gana Lucero González concurso fotográfico


Queremos felicitar calurosamente a Lucero González, presidenta de Semillas, por haber obtenido el primer lugar en el concurso nacional de fotografía Nuestros Desiertos y la Desertificación. El certamen se enmarca en un esfuerzo por hacer conciencia sobre la degradación de los suelos y la mitigación de los efectos de la sequía.

La fotografía ganadora forma parte del trabajo fotográfico de Lucero en México, Brasil y Vietnam sobre la mujer y el agua, el cual está recopilado en el libro La siembra del agua, editado conjuntamente por Semillas y la Universidad del Claustro de Sor Juana.

La premiación se realizó durante el Foro Internacional sobre el Combate a la Desertificación y Mitigación de los Efectos de la Sequía, que tuvo lugar del 15 al 17 de junio en Monterrey, Nuevo León.

 

En este número


Bienvenida a nuev@s donantes



¿Por qué invertir en Semillas?


Noticias: Gana Lucero González concurso fotográfico


Colaboración del mes: “Niñas activistas: educar para la dignidad” por Lydia Cacho


Bienvenida a la Red MIM


Semillas da la más cordial bienvenida a sus nuev@s donantes:

Margarita Castellanos Ribot
Paola Galindo Vázquez
Ana Patricia González Morales
Hilda Hernández Castillo
Guillermina Navarro Benítez
Claudia Rodríguez Chávez
John Tatlock
María Cecilia Vázquez Rubio
Paloma Woolrich Rabinovich


¿Por qué invertir en Semillas?


“Por solidaridad, complicidad, amor, experiencias compartidas. Una mujer invirtiendo en otra mujer es alguien que parte de sí misma y de su propia semilla de experiencia para germinar o hacer una cosecha en otra.

Para mí Semillas ha sido el lugar donde me encontré con mi propio interés por la causa feminista. Es el lugar donde pude encontrar una serie de conceptos organizados alrededor del tema que a mí me estaban haciendo falta personalmente. Semillas es un aglutinador de todos estos intereses.”

Tanya Pliego
Donante de la Red MIM





Fotografía de Lucero González, primer lugar del concurso
Nuestros Desiertos y la Desertificación


Colaboración del mes: “Niñas activistas: educar para la dignidad” por Lydia Cacho


Algunas noches antes de dormir cierro los ojos y me pongo a pensar: ¿Qué pasará mañana? ¿La vida será más fácil? ¿México cambiará y será un lugar mejor para nosotras las niñas? ¿Será mañana mi México perfecto? En el que nos traten igual que a los hombres, que la gente entienda que somos seres humanas y valemos igual que los hombres.

¿Será mañana cuando ya no veamos mujeres lastimadas verbal o físicamente? ¿Un día que se reconozca lo valiosas que somos? Quiero que se deje de tratar a las mujeres como objetos. Quiero un México donde las niñas no sean maltratadas ni explotadas por los adultos.

Yo quiero un México donde todas las niñas nos atrevamos a levantar la voz, y tod@s sepan que nos merecemos ser felices y tener oportunidades. En este mundo tod@s valemos lo mismo, tenemos algo que dar al mundo. Quiero que todas las niñas y mujeres seamos tratadas como lo que somos; personas valiosas y humanas.  Este es mi México soñado, mi México perfecto.

Paulina Báez Cacho
13 años.


Le pedí a mi sobrina Paulina que hiciera una reflexión personal sobre cómo imagina a México. Su madre, mi hermana Myriam, es una psicóloga- sanadora feminista que trabaja en comunidades de Morelos. Paulina, de trece años, tiene una vida buena. Va a la escuela, tiene amistades, comida sana todos los días y amor de su familia. A Paulina le gusta leer y escribir, ama tocar el piano y bailar.

Mi sobrina, la autora de esta carta, se parece mucho a Emma, la niña que se atrevió a denunciar a Jean Succar, el pederasta de Cancún (quien hizo y sigue haciendo de su vida un infierno). Emma llegó a manos de su abusador cuando apenas había cumplido 13 años –la edad de mi sobrina–. Le gustaba la música y la poesía (me regaló unos versos que escribió hace años), toca muy bien la guitarra. Emma soñaba con ser cantante, pero sobre todo soñaba con ser feliz y libre.

La madre de Emma tuvo una infancia desoladora. Su nombre es Lorena. Ella vivió violencia desde que se acuerda. De niña les dieron educación y escuela a sus hermanos hombres, y a ella la pusieron a fregar platos. En un accidente perdió un brazo; sus hijas decían que tal vez por eso no era cariñosa con ellas, porque no podía abarcarlas por completo.

Lorena tuvo a sus hijas y el padre de las criaturas se fue a vivir lejos sin recordarlas nunca más. Lorena pedía trabajo y no la contrataban porque era discapacitada. Un día comenzó a beber, y Emma recuerda que a los cinco años tenía que arrastrar a su madre por el piso de su casa para recostarla, el alcohol la hacía olvidar sus penas… y a sus hijas también las dejaba entre renglones.

Lorena nunca habló con sus hijas de sexualidad, ni de derechos, ni siquiera hablaba de los peligros de la calle, porque para ella no hay derechos, y no eran peligros, sino sólo la vida real e inevitable.

Nunca me lo dijo así, pero intuyo que para Lorena la maternidad no fue un acto voluntario de amor y deseo por educar a un ser humano, sino un accidente fisiológico sin placer. Lo que sí me dijo un día, es que si no somos madres, las mujeres no somos nada, y yo no me atreví a decirle que incubar en el vientre y parir a una criatura no nos hace madres de verdad.

Las niñas de las que hablo se parecían tanto a los trece años que podrían haber sido amigas. Pero la diferencia entre la madre de Paulina y la de Emma es que una tuvo la oportunidad de la educación, del amor, del respeto y de la equidad en su hogar; la otra simplemente forma parte de las estadísticas de mujeres que nacieron y crecieron entre los millones de víctimas de violencia de Estado, de pobreza estructural y de violencia de género.

Como ustedes, mis hermanas y yo no somos hechura sólo de nuestra valentía y nuestra voluntad de crecer y transformar a México, somos las mujeres que nos antecedieron, somos mi madre que se atrevió a confrontar un sistema y a trabajar con chavos banda de la Ciudad de México hace treinta años. Ella a su vez, fue hija de una madre y un padre que con el ejemplo rescataron su ciudadanía de la intolerancia de las dictaduras europeas, y de la guerra. Mi abuela María Rosa a su vez, era todas las mujeres fuertes que la antecedieron: una madre vidente que predecía el dolor ajeno, una tía bailarina que se rebeló contra los cacharros de la cocina y eligió su propio destino.

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Fotos cortesía de Lucero González
Diseño y programación de El Semillero: Gloria Elisa Blanco


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