A principios de los ochenta, una joven belga de 21
años llegó a México, decidida
a ejercer su carrera de enfermera. Después de
un año de ser jefa de enfermeras de la Cruz
Roja de Cuernavaca, se dio cuenta de que era imposible
mantener su independencia económica con un sueldo
de enfermera en México y decidió incursionar
en la industria de la impresión fundando Grupo
Fogra.
"Sin embargo, siempre tuve la inquietud, señala
Betty Van Cauwelaert, más en un país
como México, de participar socialmente en algún
proyecto. Comencé por mi empresa, porque creo
que primero hay que empezar por donde tú estás,
y traté de nivelar lo más posible los
sueldos. Cada año aumento más los sueldos
de abajo que los de arriba para dar más oportunidad
a que suban los que tradicionalmente han ocupado puestos
menos bien pagados".
Su inquietud por participar activamente en el cambio
social la ha llevado a ayudar al sostenimiento de asociaciones
que se dedican a labores filantrópicas. Desde
hace años ha colaborado con organizaciones como
Sin Fronteras y Ministerios de Amor.
Recientemente, motivada por el discurso de Sabina
Berman en el Homenaje a Mujeres Invirtiendo en Mujeres,
en noviembre pasado, Betty realizó un donativo
personal de $50,000 pesos a Semillas como parte de
la campaña "El Semillón".
Esta altísima y guapa empresaria considera
que el trabajo de Semillas es muy importante porque
las mujeres siguen siendo el sector más relegado
entre los más desfavorecidos, y le parece fundamental
colaborar para cambiar las condiciones de injusticia
que viven las mujeres en México.
"Hay otros elementos que me convencieron de canalizar
ese donativo precisamente a la causa de Semillas: la
transparencia en el manejo de los recursos y la rendición
de cuentas; costos bajos de administración que
permiten que la mayor parte del dinero que recibe Semillas
llegue a los proyectos; y haber encontrado allí gente
que piensa como yo respecto a los asuntos fundamentales
que conciernen a las mujeres", afirma Betty.
Cuando se le pregunta cómo decidió hacer
un donativo individual tan cuantioso, hace referencia
nuevamente al discurso de Sabina Berman: "Yo recibí un
dinero extra por rendimientos de mi empresa. Y no voy
a donar una cantidad que me ponga en una situación
de ya no poder pagar las clases de futbol de mi hijo,
pero tampoco lo que me gasto para comprar el pan".
Fotos
cortesía de Lucero González
Diseño y programación de El Semillero:
Gloria Elisa Blanco
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