Primero se fortaleció a adolescentes privadas de su libertad con el proyecto “Crecer en Libertad”, ahora, con “La Llave”, Semillas ayuda a garantizar una vida justa en la cotidianidad de mujeres privadas de su libertad en Chiapas.

Si en cualquier condición de vida deben respetarse los derechos humanos básicos, detrás de una celda, a la sombra de la opinión pública, ¿el escenario es distinto? ¿allí es posible promoverlos y ejercerlos? y en todo caso, ¿a qué costo?
“La Llave” es un proyecto que las organizaciones Chiltak, A.C. y DIFA, A.C. realizan en el CERESO 5 de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, con el objetivo de que las mujeres internas puedan ejercer sus derechos humanos en su vida diaria.
Las integrantes de Chiltak y DIFA imparten talleres de género, sexualidad, derechos humanos y temas que atañen la cotidianidad de las 67 mujeres que viven privadas de su libertad. Más de 20 de ellas han participado sistemáticamente en esta capacitación y la mitad ha reconocido que sus derechos humanos fueron violados incluso antes de ingresar al CERESO. El mayor interés se ha centrado en el tema de violencia de género y violencia entre mujeres.
De la experiencia de vivir en la cárcel, la mayor preocupación de las mujeres se centra en la violación de sus derechos a partir de la servidumbre, la discriminación y la estigmatización. En este marco, resulta fundamental el trabajo de Chiltak y DIFA por difundir los derechos entre las mujeres privadas de su libertad, y promover su apropiación y ejercicio en prisión.
Las mujeres del CERESO también han aprendido a identificar y reflexionar sobre las acciones que las llevaron a la cárcel, por ejemplo, el homicidio del cónyuge como reacción a la violencia infringida por él, o el robo como medio de subsistir.
“Los alcances que el proyecto está teniendo son asombrosos para nosotras, por ejemplo, hemos puesto en marcha una iniciativa para trabajar con los hombres del CERESO a partir de ideas que las mujeres nos plantearon”, comenta Guadalupe Gil, de Chiltak.

En 2005 Semillas apoyó el proyecto que antecede a “La llave”. Se realizó en el Centro de Diagnóstico y Tratamiento para menores infractores en Chiapas, Villa Crisol, bajo el nombre de “Crecer en Libertad”. Durante este proyecto, 47 adolescentes idearon una intervención con la población masculina de Villa Crisol, y plantearon las temáticas que debían cubrir los talleres.
“Al finalizar, DIFA continuó brindando asesoría psicológica y jurídica para ellas, además de ofrecer talleres a varones sobre prevención de violencia”, explica Guadalupe.
“Para nosotras en Chiltak y DIFA, el trabajo es cada vez más satisfactorio, y representa un reto darle continuidad. Creemos que el trabajo con mujeres en cárceles debe ser prioritario en la búsqueda de la equidad de género en todas las dimensiones sociales y culturales de nuestro país”, concluye.
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