Colaboracióndelmes
"Mujeres Invirtiendo
en Mujeres"

por Carmen Aristegui

Me detengo en las mujeres de Santa María Yahuiche, en la sierra Juárez de Oaxaca. En el 2002, un grupo de mujeres, con lazos de amistad y familiares, de esta comunidad, deciden trabajar juntas, a fin de producir hortalizas orgánicas y elaborar conservas caseras, en condiciones de invernadero y a cielo abierto. No tenían más que sus propios recursos: pequeños espacios de la parcela familiar. Entraron en contacto con técnicos de organizaciones locales para asesorarse en producción orgánica, y elaboraron abonos orgánicos y conservas.

En 2003, una asesora de la región les llevó la convocatoria de Semillas. Semillas les otorgó un donativo para el desarrollo de un invernadero en 2003, ellas se constituyeron jurídicamente como organización, obtuvieron asesoría técnica, y finalmente, construyeron su invernadero de hortalizas orgánicas.

Y lo importante no solamente es cultivar hortalizas, sino lo que va ocurriendo en el camino. He allí justamente la mayor aportación de Semillas. No solamente tener un ingreso, sino qué ocurre con ese ingreso y cómo se va desarrollando la organización para obtener recursos económicos o modos de vida.

Ya se imaginarán la presión de la comunidad: “a estas qué les pasa, qué se creen”, etc. Nadie creía en ellas, no creían en su proyecto, se burlaban de estas mujeres, según cuenta la propia experiencia de Semillas. Las veían cargando sus costales, sus materiales, iban cuesta arriba, aproximadamente un kilómetro y medio para lograr construir el invernadero. Se tardaron más de lo que habían pensado, pero finalmente construyeron ese invernadero de 8 metros por 24, que ya está instalado en la parte alta del pueblo, muy visible, y que ha terminado por convertirse en un gran símbolo. Y el poder multiplicador de esta experiencia ha trascendido a las propias mujeres que se organizaron para hacer realidad este proyecto y a quienes invirtieron en ellas.

En los primeros meses del 2005 cosecharon la primera producción de jitomate orgánico que destinan principalmente para el autoconsumo. Hoy tienen un sentido de equipo muy importante, hoy son las reinas de la pradera.

¿Qué pasó con esas mujeres? Semillas les dio asesoría, no solamente técnica, sino la capacitación que va de la mano del tema productivo: capacitación en derechos humanos. Porque una cosa no va sin la otra en estos proyectos. Para muchas de ellas era asomarse por primera vez a este tema. ¿Derechos?, ¿de qué me estás hablando? Tus derechos. Éstos son. Son tuyos. Úsalos.

Si comparamos a esas mujeres que iban cargando, un poco avergonzadas seguramente por estar haciendo algo que parecía excéntrico en esa comunidad, con las de hoy, nos sorprendería lo que encontramos: mujeres con confianza en ellas mismas, mujeres que tienen una actitud absolutamente diferente respecto a lo que son, respecto a lo que significan, respecto a lo que aportan, respecto a cómo manejan sus vidas. Esas mujeres demostraron a las otras mujeres, a los hombres, a los niños y a las niñas que finalmente se pueden desarrollar actividades con buenos resultados y lo que significa tomar esa decisión.

Es una historia maravillosa, como tantas otras historias que Semillas puede contar, y que nos dan ese botón de muestra de qué demonios estamos haciendo aquí esta noche pidiéndoles dinero. Ah!... Porque de eso se trataba…

Elena Poniatowska contó recientemente una anécdota que quiero retomar para enfatizar la importancia de disponer de dinero, de recursos materiales, para ensanchar esos espacios de libertad. La anécdota contaba que había una vez un señor que iba montado en un burro. Atrás iba su esposa, caminando y cargando unos troncos de madera, fatigada, sudorosa. Alguien se le acercó al señor y le preguntó: “oiga, ¿porqué usted va montado en el burro, descansado, y ella va atrás, cargando y caminando?” y él le contestó: “ah… lo que pasa es que ella no tiene burro…”. Pues hay que tener burros y hay que pagar por los burros, porque finalmente ahí está la clave de lo que esto significa.

Esta noche, para quienes nos acompañan y quienes han atendido la invitación que se ha hecho, a quienes conocen y a quienes no conocen a Semillas, o quienes se acercan por primera vez hoy, quisiera decirles simplemente que Semillas busca transformar las condiciones de inequidad en que viven las mujeres.

De lo que se trata es de invertir en mujeres, de aportar justamente a este esfuerzo, magnífico y enorme. Semillas ofrece una ruta, un camino, amplio, generoso, eficiente, confiable, para poner ahí nuestra aportación; nuestro impulso de colaboración para una sociedad mejor.

Gracias a todos, y muy buenas noches.


Palabras pronunciadas por Carmen Aristegui durante el Reconocimiento a Mujeres Invirtiendo en Mujeres, en octubre de 2006.

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