¡Aparta la fecha!

Conversaciones
entre
Mujeres

Lunes 6 de agosto,
19:30 horas

Angélica Abelleyra y su nuevo libro Mujeres insumisas
Presenta: Marta Lamas

Tamaulipas 66, Col. Condesa
Cuota de recuperación: 50 pesos

 

 

 

Noticias

Convivencia de donantes
y realizadoras en la
Reunión de Medio Camino

El pasado 26 de julio tuvimos la oportunidad de encontrarnos y convivir, donantes individuales, realizadoras de proyectos financiados por Semillas, integrantes del consejo directivo, del equipo operativo y público en general, en una cena ofrecida por donantes de nuestra Red de Mujeres Invirtiendo en Mujeres.

En el marco de la Reunión de Medio Camino, a la que asistieron mujeres de 16 organizaciones financiadas por Semillas para capacitarse en evaluación y monitoreo, más de 80 personas de diversas profesiones, orígenes, edades, perspectivas, lenguas, etc. intercambiaron experiencias y celebraron su compromiso de seguir participando en la transformación de nuestro país.

 

 

Muestra pictórica sobre Antonieta Rivas Mercado


Siegrid Weise
Antonieta
Óleo sobre tela

La Fundación Rivas Mercado A.C. invita a la muestra pictórica “Pasión y entrega” en honor a Antonieta Rivas Mercado. La exposición está integrada por obras de talentosos artistas oaxaqueños y se presenta en el Centro Cultural Santo Domingo, de la ciudad de Oaxaca, hasta el 18 de agosto.

 

 

 

Bienvenida
a la Red Mujeres
Invirtiendo
en Mujeres

Semillas da la más cordial bienvenida a sus nuev@s donantes:

Alonso Raúl Ríos García
Altagracia Tala Bosque
Cristel Ortiz Berea
Susana Bruna

 

En este número

De monjas a hormigas

Bienvenida a nuev@s donantes a la Red MIM

¿Por qué invertir en Semillas?

Noticias: Convivencia de donantes y realizadoras en la Reunión de Medio Camino

Noticias: Muestra pictórica sobre Antonieta Rivas Mercado



Una promotora comunitaria
con su grupo de trabajo

De monjas
a hormigas

Inspirada por su padre, un hombre acogedor con las mujeres mayas que pedían caridad a la puerta de su casa, a quienes invitaba a pasar y sentarse a la mesa, y por su hermana misionera, Linabel Sarlat decidió volverse monja.

Su deseo de consagrar su vida a los demás, alimentado por su propia experiencia como misionera en una zona marginada de su natal Mérida, la llevaron a entrar al noviciado de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, en la ciudad de México, a los 20 años.

“Ahora sí vas a aprender a obedecer”, le dijo su mamá, cuando emprendía el viaje a México, justo el día de su cumpleaños. “Era una cabra loca”, afirma Linabel.

Al salir del noviciado, Linabel entró a su primera comunidad, el colegio La Florida. Poco después empezó a estudiar Lengua y Letras en la UNAM, donde asistió a su primera marcha de protesta.

Formada para trabajar en colegios para niñas de clase alta, a mediados de los 80 fue enviada a una misión indígena en Oxeloco, Hidalgo, que la marcó para siempre por el contacto con una realidad distinta. Dos años después, Linabel fue trasladada a Ciudad Juárez, donde las Teresianas fundaron una secundaria en una zona periférica y pobre. Esa experiencia reafirmó su vocación de trabajar en comunidades de base, con las familias.


El Centro Comunitario

Pasó cuatro años en una escuela para preparatorianas ricas en Guadalajara. Preocupada porque sus alumnas tuvieran contacto con la realidad de su país, Linabel incorporó un programa que incluía llevar a las jóvenes a una colonia pobre a las afueras de la ciudad.

“A las hermanas del Colegio empezó a no gustarles el asunto. Al término del ciclo escolar me cambiaron de nuevo a Juárez a la misma obra donde había estado. Poco tiempo después se acabó el proyecto, se cerró la casa. En este punto ya me sentía cansada de la obediencia ciega, sin razón, y empecé a vislumbrar la idea de abandonar la Congregación”.

De nuevo en Juárez, Linabel se reencontró con Elvia Villescas, antigua compañera del noviciado y de la UNAM con quien compartía sueños y empuje. Con ella participó en la fundación de un bachillerato de las Teresianas en la misma colonia marginada donde había trabajado anteriormente. Entre las materias propuestas, se encontraban Desarrollo humano, Habilidades del pensamiento y Reflexión y acción comunitaria, fundamentales para la transformación de las personas, y pilares de la filosofía de la organización que ellas fundarían unos años más tarde.

Un año y medio después, la Congregación le notificó un nuevo traslado. Sin entender por qué la separaban de esa obra decidió, junto con Elvia, hacer un discernimiento para escuchar a su voz más interna y saber qué es lo que Dios quería de ellas. “¿Qué razones tenía para quedarme? ¿Cuáles para irme? Tenía un montón de razones para irme y sólo dos para quedarme: mi seguridad económica y mi vejez”, afirma Linabel con la sonrisa y calidad humana que la definen.

En diciembre de 1999, luego de 23 años de servir a la Congregación, Elvia y Linabel solicitaron un permiso de exclaustración para separarse de las Teresianas. “Tuvimos que salir de la comunidad antes de que terminara el ciclo escolar porque las demás hermanas nos trataban como apestadas. Salimos a buscar un cuarto para rentar cerca del bachillerato, pero no encontramos y fuimos a dar a Anapra, con unas monjas amigas. Ellas nos ayudaron a encontrar uno, sin drenaje y sin agua. Nos mudamos al día siguiente. En el último viaje nos llevamos a nuestras perras pastor alemán”.

Después de trabajar por un año como maestras en la zona de Anapra, donde 8 de cada 10 mujeres sufren algún tipo de violencia, y algunas de ellas la ejercen también contra sus hijos, muchos de los cuales no asisten a la escuela; donde no hay guarderías, no hay biblioteca y no hay una clínica de 24 horas, Elvia y Linabel deciden constituirse legalmente en la organización Las Hormigas, Comunidad en Desarrollo, A.C. Su objetivo: transformar la realidad social injusta y empobrecida, desde el desarrollo y el cambio personal.

En 2004, Semillas financió el proyecto de Las Hormigas, “Vecinas apoyando a Vecinas”, cuyo fin era trasladar a las mujeres en un minibús, para que pudieran comprar víveres, y regresarlas a sus viviendas de una manera digna, a diferencia del trato irrespetuoso y violento que sufrían en el transporte público. De este proyecto surge lo que hoy son las promotoras comunitarias en derechos de las mujeres, que tienen reuniones semanales con sus grupos de trabajo.

Linabel Sarlat

Ese mismo año, fue inaugurado el Centro Comunitario de Las Hormigas, con una población beneficiaria estimada de 500 personas, entre mujeres, niñas y niños. Ahí se lleva a cabo el proyecto de transformación personal en psicoterpia “Yo crezco, evoluciono y me comprometo con el mundo” mediante el cual, Elvia y Linabel, formadas como terapeutas Gestalt, ofrecen 50 terapias individuales a la semana. “Hemos logrado, incluso, que tres hombres abusadores sexuales vayan a terapia individual”, destaca Linabel.

También en el Centro tiene su sede el programa “Sonrisas en el desierto” al que acuden niñas y niños que no asisten a la escuela, o que tienen problemas de aprendizaje o para relacionarse, con los cuales se trabaja en un ambiente Montessori.

A finales de este año, Las Hormigas planean abrir una Casa de Cuidados que pueda acoger, en una primera etapa, a 20 niñas y niños en situaciones límite, es decir, que se quedan solos, por ejemplo, mientras sus madres salen a trabajar, y un vecino o familiar abusa sexualmente de ellos.

Compartimos con Elvia y Linabel el sueño de una sociedad nueva, justa y equitativa, donde las personas vivan con conciencia y responsabilidad su dignidad de seres humanos. Actualmente, Semillas financia un proyecto de Las Hormigas para fortalecer el Centro Comunitario y consolidar el grupo de promotoras en derechos de las mujeres, así como un programa de capacitación en desarrollo de recursos para dos integrantes de la organización. www.comunidadlashormigas.org.

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¿Por qué
invertir
en Semillas?

“Decidí ser donante de Semillas porque en esta asociación de Mujeres Invirtiendo en Mujeres, se concatena armoniosamente la cadena del dar y el recibir, y porque comparto con la mujeres que integran esta red maneras semejantes de mirar el mundo.

Tomo las palabras prestadas de la esteta contemporánea Martha Zatonyi, “…en nuestro tiempo conviven mezclándose, enfrentándose, dos éticas: una es la ética del tener, la ética de la sociedad de consumo, la ética de devorar sus productos y los conocimientos y actuar determinados por ellos, pero no digerir y no elaborar. La otra ética es la responsabilidad civil, la lucha por reconocer y reconocerse y actuar a partir de ella.”

Claudia Burr
Antropóloga, donante de la Red MIM


Fotos cortesía de Lucero González
Fotografía de Angélica Abelleyra: Maritza López
Fotografías de Las Hormigas: Jorge Rodríguez Almanza
Fotos Reunión Medio Camino: Margarita Bojalil
Diseño y programación de El Semillero: Gloria Elisa Blanco / cuira.com.mx

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